martes, 14 de abril de 2009

Caso Eligio Cedeño La Entrevista1

Eligio Cedeño: Prisionero Político de Hugo Chávez


¿Cómo justifica las acusaciones?

Eligio Cedeño: Un fraude del poder para justificar mi privación ilegítima de libertad. Estos cargos no han podido ser comprobados y por eso han obstruido de distintas maneras la conclusión de un juicio que es completamente un disparate: Cadivi [Comisión de Administración de Divisas] admite como buenos los requisitos a un tercero que pedía dólares para importar, como corresponde, a través de un banco. El Banco Central de Venezuela (BCV) otorga los dólares previa aprobación de Cadivi. Y yo que era directivo de un banco que apenas tramitó las cosas bajo los parámetros que el mismo gobierno estableció para las importaciones, entonces resulto culpado de algo que debería en todo caso responder Cadivi y el BCV. Por eso digo que es absurdo. Tanto, que me han querido sancionar por contrabando, de una mercancía con la que no sólo no tengo relación, sino que además no llegó a entrar a Venezuela.

En el delito de distracción no me lo imputaron previamente, lo cual constituye una gran violación. Aparte de que no hay víctima ni daño cuantificable a nadie, el mismo Banco Canarias no se ha presentado como víctima y los expertos de la superintendencia de bancos determinaron que todas las operaciones eran legales y que el banco no sufrió daños. Así de absurdo es el caso y por eso pienso que se trata de justificar con eso lo injustificable, que por más de dos años esté secuestrado en la Disip [Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención] por el poder en Venezuela.

Cuando es detenido era presidente de Bolívar Banco y directivo del Banco Canarias. ¿Mantenía algún tipo de negociaciones o de relación financiera con el gobierno venezolano?

EC: Para el momento en que me privaron ilegalmente de mi libertad era presidente de Bolívar Banco y de Banpro. En las instituciones había algunas cuentas de organismos del Estado, y seguramente de personas que trabajan o simpatizan con el Estado jefaturado por el presidente Chávez. Igualmente las instituciones tenían vínculos comerciales con empresas privadas independientes y con particulares que seguramente mantendrían posiciones contrarias al gobierno nacional. En ninguno de los casos Eligio Cedeño, en lo personal, enfocaba su negocio. He sido siempre proclive al trato respetuoso con empresas y personas, respetando su independencia ideológica. Eso sí, muy cuidadoso y exigente a la hora de evaluar que tales vínculos no generen nunca daños ni al país, ni a las instituciones que responsablemente he tenido que dirigir.

¿Cuál es el origen de su relación con el empresario Gustavo Arraiz?

EC: Mi relación con el señor Arraiz se limita a la de un directivo de un banco que, como le dije, cumplió con las disposiciones establecidas por el gobierno para tramitar a su empresa unas divisas para que importara unos equipos. La misma relación que pudieron tener los demás directivos del banco en el que trabajaba para la fecha. Se ha querido usar en mi contra el hecho de que mi hermano tuvo relaciones laborales con la empresa Microstar, pero eso nada ha tenido que ver con el problema en que finalmente se me involucra. En todo caso, el sistema de evaluación de sus recaudos y la aprobación de sus dólares, como le dije, son cosa de exclusiva competencia de Cadivi.

¿Se considera usted un empresario surgido gracias a sus contactos o a las oportunidades ofrecidas por la revolución bolivariana de Chávez?

EC: En absoluto. Durante 25 años he trabajado en el sector financiero. Aprendiendo, emprendiendo iniciativas que generen nacimiento y crecimiento de empresas sanas, de las que han vivido establemente centenares de familias. Veinticinco años trasciende en mucho al tiempo del presidente Chávez. Cuando comencé a trabajar, a los 16 años, años más tarde cuando me gradué de administrador, cuando comencé a crecer y a independizarme, siempre mantuve el sueño de hacer empresa con seriedad y cada vez con mayor responsabilidad social. La imagen del tipo advenedizo y oportunista, ha sido parte de la conspiración contra mi imagen, para que alguien diga que ese preso, bien preso está, en medio de muchos años en los que se ha sembrado odio entre clases políticas y clases económicas y sociales. Pero mi camino está construido desde hace muchos años, desde los más bajos peldaños, con base en el esfuerzo y la filosofía de hacer equipo y empresa para el desarrollo del país.

¿Cuál es su posición frente al gobierno de Chávez?

EC: Una posición crítica. Más aún, cuando en carne propia soy víctima de la violación de derechos humanos y he visto como a decenas de compañeros les confinan en calabozos sin que hayan tenido acceso a las garantías de la constitución sobre juicios justos, debido proceso, presunción de inocencia y otras. Pero además, como hombre de empresa productiva que piensa en la estabilidad de la familia trabajadora, tengo también serias preocupaciones sobre el destino que este gobierno le pareciera sentenciar a Venezuela. Sin seguridad económica, sin seguridad jurídica y, de paso, sensible a la inseguridad personal que arrebata el derecho humano más importante, el derecho a la vida a miles de venezolanos, ¿cómo podría no ser crítico? Y eso, sospecho, puede estar influyendo mucho en este secuestro en que me tienen por mas de dos años. Ahora, resulta contradictorio que se me sancione por mi posición crítica, si es buena la palabra del presidente quien reitera siempre que es amigo de la crítica constructiva. Y en todo caso eso es lo que más deseo, construir soluciones, mejor futuro para todos.

¿Cuál es su posición frente a los grupos de la oposición al chavismo?

EC: Mi posición en sentido general es de respeto y comprensión. Reconozco en la mayoría el espíritu de lucha por buscar una vía pacífica y constitucional para dirimir las diferencias que tienen al país profundamente dividido. Me identifico plenamente con la lucha por los derechos humanos porque si se respetasen, entonces no habría presos políticos, perseguidos políticos, pero más aún, no habría tanto luto en Venezuela a causa de la distracción del aparato de justicia y del aparato policial, más en causas políticas que en las ciudadanas a las cuales deben su existencia. Estoy en esa lucha también, porque si se respetaran los derechos humanos no tendríamos tan grave problema de discriminación en el que la justicia queda prácticamente reducida a instrumento de castigo político contra la crítica y la disidencia. Pero eso sí, aún con la indignación que me produce mi estado de privación ilegítima de libertad, me mantengo firme en que sólo es preciso apoyar la acción opositora que procura una salida pacífica, legal, que conlleve al entendimiento entre los venezolanos.

¿Se considera un perseguido de algún alto funcionario del gobierno venezolano? En caso afirmativo, ¿de quién y por qué razones?

EC: De distintas fuentes hemos recibido durante estos años informes de que mi caso tiene que ver con una decisión personal del ex fiscal Isaías Rodriguez. Pero vista la relación de subordinación política que este señor exhibe incluso hoy frente al presidente, y dado que ahora, estando en el despacho del Ministerio Público Luisa Ortega Díaz, y la fiscalía sigue actuando como verdugo en mi caso, impidiendo el derecho a que sea juzgado en libertad, mismo derecho que la funcionaria sí le reconoce al alguien como el jefe de La Piedrita que está acusado de homicidio y lesiones personales; entonces creo que soy un preso por disposición del propio presidente Chávez.

Se ha afirmado que su detención está estrechamente vinculada a un presunto plan de divulgar masivamente imágenes íntimas de una cercana familiar de Chávez. ¿Cuál es su comentario?

EC: Que se trata de otra grave falsedad para tratar de lesionar mi prestigio por querer justificar mi privación de libertad. No conozco a ningún miembro de la familia presidencial. Ni me he interesado jamás en sus vidas personales. Soy un hombre respetuoso de la dignidad humana, del valor que para cada quien tiene su familia. Nunca haría algo que lesionara moralmente a nadie. Y no conozco de ningunas fotos. Ni directa, ni indirectamente, estoy vinculado a este tema. No soy un depravado. Soy un padre de familia, un hijo agradecido, alguien que anhela volver al hogar y un amigo para quien el honor propio y de los demás es un bien no transable.

Se afirma que su encarcelamiento se produjo como consecuencias de poderosos enemigos en el sistema financiero venezolano que resintieron de sus éxitos.

EC: Casi podría asegurar que no se trata sólo de eso, sino de una red de complicidades en la que actores judiciales han hecho el mandado a actores políticos de peso y agentes financieros relacionados quizás con ellos, quienes seguro calcularían distintos réditos con eso de sacarme del ejercicio libre profesional. Sé que más temprano que tarde conoceremos quiénes y con qué propósito han estado detrás del secuestro judicial de Eligio Cedeño.

Según Amsterdam, usted permanece en prisión porque ''podría ser un rival político peligroso [para Chávez]: un hombre joven, guapo, rico y popular''. ¿Comparte esta afirmación?

EC: Yo no me he propuesto rivalizar con el presidente Chávez. Ahora, si lo que Eligio Cedeño ha hecho con sus iniciativas, con sus trabajadores y con las comunidades humildes, de donde por cierto proviene este servidor; representa un problema para el presidente; yo aprovecho más bien la ocasión para recomendar al presidente Hugo Chàvez que rectifique y que más bien aproveche la experiencia de otros en favor de Venezuela para que incluso él pueda ser más eficiente. Con toda humildad, si ese fuera el problema, me pongo a la orden.

jueves, 28 de agosto de 2008

LA ÚLTIMA EMBOSCADA A ELIGIO CEDEÑO

La escena ocurrió el pasado
martes 10 de junio de 2008. Ese día, Eligio Cedeño, que lleva detenido
ilegalmente casi 500 días, está en el umbral de la decisión que lo
liberará de las falsas acusaciones formuladas en su contra. Desde el 8
de febrero de 2007, cuando se presentó de forma voluntaria a la sede de
la DISIP y fue detenido, ha tenido lugar un proceso que debe formar
parte, sin lugar a dudas, de los mayores escándalos cometidos por
funcionarios del Poder Judicial, en los últimos años. Se necesitarían
páginas y páginas para resumir todas las violaciones, maniobras y
oscuros movimientos que han tramado y ejecutado fiscales y jueces. De
ello trata el relato que se intenta en estas páginas. Pero volvamos a lo
ocurrido ese fatídico martes 10 de julio de 2008.

Luego de una larga e intensa
lucha, Eligio Cedeño y sus abogados lograron que el pasado XX de mayo se
diese inicio al juicio que, por derecho, le correspondía. Por más de 70
días de audiencias, donde se escucharon distintos testimonios y se
revisaron más de 300 pruebas documentales, se había cumplido el
recorrido que la ley ordena cumplir en cada juicio: el período
probatorio. La ley es clara e inequívoca al respecto: una vez que este
proceso finaliza, el tribunal debe producir una sentencia.


¿Había terminado esa parte
específica del proceso? Sí, había terminado. El día jueves 5 de junio,
la juez que lleva el caso, GABRIELA SALAZAR, había señalado a las
fiscales del caso, LUISA FAYAD y LISETTE RODRÍGUEZ, que debían volver el
lunes 9 de junio, preparadas para cumplir con la etapa de conclusiones,
en la que todos los actores del juicio debe exponer la suya.


¿Qué ocurrió ese lunes 9 de
junio de 2008? Que sólo se presentó una de las fiscales, Luisa Fayad,
quien expuso que NO ESTABA PREPARADA. La juez insistió en que debían
realizarse las conclusiones, que esto había sido advertido previamente.
La fiscal FAYAD se puso a llorar y vinculó su falta de cumplimiento, en
el hecho de que días antes había sido sometida a una operación. ¿Qué
hizo la juez SALAZAR ante esta escena? Le concedió un día más a la
Fiscalía para que presentara sus conclusiones.


Ambas fiscales, FAYAD y
RODRÍGUEZ, se comprometieron a presentarse al día siguiente, martes 10
de junio, a las 9 de la mañana, A DAR CUMPLIMIENTO CON LA PRESENTACIÓN
DE SUS CONCLUSIONES.


¿Qué ocurrió? ¿Cumplieron el
compromiso? A LAS 2 DE LA TARDE DE ESE DÍA, RECUSARON A LA JUEZ, con un
triple objetivo:


Volver a retardar el proceso que
se sigue a Eligio Cedeño.


Evitar la sentencia que era
inminente.


Anular el juicio que había
tenido lugar.


Por primera vez en la historia
de Venezuela, el abuso de funcionarios en contra de un ciudadano
indefenso frente a la violación de la ley, alcanza semejante magnitud.
Por su parte, la juez SALAZAR, en vez de proceder con la etapa de las
conclusiones, envía un escrito con la recusación a la Sala 8 de
Apelaciones, quien rechaza la recusación. Ante esto, la juez SALAZAR
convoca entonces la audiencia para el miércoles 11 de junio. ¿Será
entonces que Eligio Cedeño está a punto de lograr que su juicio ingrese
en la etapa de las conclusiones?


Como si fuese un historia de
terror: repentinamente, el mismo martes 10 de junio, una solicitud de
avocamiento que había permanecido dormida desde el pasado mes de
noviembre, despierta en el Tribunal Supremo de Justicia. JUSTO EN EL
MOMENTO EN QUE EL JUICIO ESTABA POR CONCLUIR, LA SALA PENAL LA ADMITE DE
MODO SORPRESIVO. ¿La consecuencia de esta decisión? QUEDAN ANULADOS
TODOS LOS AVANCES Y SE OBLIGA A DAR COMIENZO A UN NUEVO PROCESO, UNA VEZ
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